Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER.  Año 14 - Nº 28 – Abril  2024

 

Entendiendo la muerte desde la Psicología Existencial

Death Resignification from Existential Psychology

 

José Santiago Negrete Esparza

Atuntaqui, Ecuador

 

Centro de Psicología Integral Psicosalud

 


Resumen 

El documento hace referencia a una investigación cualitativa de tipo documental, tiene como objetivo dilucidar el entendimiento de la muerte desde el enfoque existencial de la psicología. Se ha tomado en cuenta el proceso de triangulación en el muestreo documental considerando distintos ámbitos, refiriéndonos de este modo a documentación de tipo, gubernamental y académica,  podemos evidenciar posterior al análisis de distintos repositorios de universidades del Ecuador y revistas de carácter científico de psicología , la existencia de  una tendencia a relacionar la muerte directamente con la etapa final de la vida, los cuidados paliativos y el ocaso de la existencia del ser humano. Es importante referir el entendimiento de la muerte desde la postura existencial de la psicología, una perspectiva distinta a las mencionadas con anterioridad, este entendimiento permite un abordaje y acompañamiento psicológico sin determinar una relación directa entre la muerta y el final de la existencia.

 

Palabras clave

Muerte, documental, existencialismo, psicología, resignificación.

 

Abstract

This is a documentary research work, whose main objective is to systematize the conceptualization of resignitied death from existential  Psychology, as it is also intended to expose the meaning of death from other psychological positions, putting it into an analysis arena and contrasting it among theoretical positions. The research has a predominantly qualitative approach, based on the hermeneutical-phenomenological strategy for the analysis of the concept of death in the existential position of Psychology and other theoretical positions. The triangulation process was carried out in the documentary sampling, therefore texts that come from three different fields, considered as international, governmental and academic, were taken into account. After the review of different repositories of universities in Ecuador, scientific Psychology magazines in various selected theoretical approaches, it was possible to prove the tendency of traditional positions of Psychology to relate death to the final stage of life, palliative care and the end of existence directly.

 

Keywords

Death, documentary, existential, psychology, resignification.

 

Introducción

La muerte está presente en el devenir existencial de todas las personas, por esta razón las diversas culturas y sociedades buscan mecanismos que permitan lidiar con esta conciencia de finitud. La religión, por ejemplo, se puede entender como una organización social que influye en gran medida en la delimitación conceptual de la muerte en la sociedad, es decir dependiendo de la religión, influencia cultural y social, seguramente la muerte puede ser entendida de diversas formas (Koriat, 2013).

En el Ecuador, concretamente para el sistema de salud pública al referirse a la concepción de muerte desde la salud mental, inevitablemente es asociada con cuidados paliativos, haciendo uso de concepciones centradas netamente en enfermedades crónicas y personas en la etapa final de la vida. (Dirección Nacional de Discapacidades, 2014) es decir, la muerte no va más allá del hecho de finitud orgánica del ser humano. La “Guía de cuidados paliativos para el ciudadano” publicada en el año 2014 por el Ministerio de Salud Pública del Ecuador, de manera literal hace referencia a la importancia de los cuidados psicológicos y espirituales para personas en la etapa final de la vida: “Para que las personas vivan en las mejores condiciones posibles, aliviando las necesidades físicas, psicológicas, sociales, espirituales; tanto del paciente como de su familia” (M.S.P, 2014), sin embargo al ahondar dentro de esta guía es evidente el enfoque médico que tiene, de modo que su objetivo es aliviar las necesidades y dolencias físicas como “el dolor, náuseas, vómito, estreñimiento, falta de aire, cuidado de la boca, cuidado de la piel” (M.S.P, 2014).

Un estudio de “técnicas y estrategias para afrontar la muerte del otro” realizado por Romero (2013) en España, compara catorce investigaciones, nueve de estos estudios son enfocados a la prevención de manifestaciones clínicas del duelo complicado, teniendo una orientación cognitivo conductual. De este grupo dos estudios obtuvieron resultados inciertamente positivos, dado que según los autores los resultados obtenidos mediante esta intervención pueden ser positivos o negativos dependiendo de factores externos. Mediante este estudio se puede observar, como las intervenciones para afrontar la muerte desde el enfoque cognitivo se realizan en tercera persona, es decir, asumiendo la muerte del otro y sus repercusiones de duelo en aquel que vive. (Romero, 2013).

Al revisar publicaciones de repositorios de cuatro importantes universidades de nuestro país, que tienen formación en psicología clínica a nivel de pregrado (Universidad de las Américas, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Universidad San Francisco de Quito y Universidad Central del Ecuador), utilizando como parámetro de búsqueda las palabras clave “muerte y psicología” se encontraron un total de treinta y dos investigaciones dentro de estos repositorios, de las cuales el cincuenta y cuatro por ciento de los resultados están relacionados con el duelo, el veinticuatro por ciento de estos estudios hacen referencia a los cuidados paliativos en personas en la etapa final de la vida, del veintidos por ciento restante, tan solo un cuatro por ciento investiga a la muerte desde una perspectiva fenomenológica existencial, esto nos permite evidenciar como la muerte dentro del contexto académico e investigativo en nuestro país se enfoca en su mayoría al tema del duelo y los cuidados paliativos de personas en la etapa final de la vida, manteniendo la visión antes mencionada de tratar el tema de la muerte en tercera persona, respecto a la muerte del otro y no la propia muerte, que es como lo plantea la visión existencial de la psicología.

 

Planteamiento del problema

La muerte es un suceso presente en el devenir existencial de todos los seres humanos, resulta ser un hecho real e influyente en la conciencia de todas las culturas y sociedades del mundo. Para las ciencias psicológicas su influencia en el desarrollo y la profundidad con la que se estudia y entiende a la muerte dependerá concretamente del posicionamiento teórico con el cual se aborda a este suceso, generando de este modo varias inconsistencias y vacíos dentro del proceso investigativo y abordaje psicoterapéutico. En el Ecuador en la última década se ha logrado evidenciar una carencia investigativa en lo que refiere a la muerte como un suceso latente y altamente influyente en el desarrollo de la persona, relacionando de este modo a la muerte netamente con pacientes en la etapa final de la vida o el proceso de duelo.

La visión fenomenológica existencial posee una fundamentación teórica que permite estudiar, entender y resignificar a la muerte como un suceso real e influyente en todo el desarrollo existencial de la persona, independientemente de la edad, cultura o religión que pueda tener. La vida y la muerte no son sucesos aislados, contrarios o independientes, a la inversa de lo mencionado, de acuerdo con el enfoque existencial la vida y la muerte son interdependientes, van en una misma línea de forma paralela, “la muerte late continuamente bajo la membrana de la vida y ejerce una enorme influencia en la experiencia y la conducta” (Yalom, 1984).

De acuerdo con lo mencionado anteriormente, la muerte influye constantemente en el desarrollo y la experiencia conductual de todas las personas, entonces, cabe el plantearse la pregunta: ¿La resignificación de la muerte desde la visión existencial sustenta un abordaje psicológico diferente? Es de gran relevancia estudiar y entender el abordaje psicológico que el enfoque fenomenológico existencial plantea en torno a la muerte, de acuerdo a lo revisado en los antecedentes de esta investigación, existe una tendencia en relacionar directamente a la muerte con personas en la etapa final de la vida o el duelo, consecuentemente el abordaje psicológico también muestra esa tendencia, entendiendo a la muerte en primera persona únicamente en el caso de las personas en la etapa final de la vida, y para el resto de condiciones el abordaje estará direccionado a entender la muerte en tercera persona es decir, la muerte del otro. El enfoque fenomenológico existencial entiende a la muerte como un suceso presente e influyente independientemente de la edad o condición biomédica de la persona, “la muerte tiene una experiencia subrepticia y continua en nuestra vida porque constituye una inquietante y oscura presencia en el umbral de nuestra conciencia” (Yalom, 1984).

Es preciso realizar una investigación documental de la muerte como un suceso influyente en el desarrollo de la persona, condición que la postura fenomenológica existencial lo permite, buscando una resignificación de la muerte que permita de este modo ampliar campos investigativos y psicoterapéuticos muy poco abordados en el Ecuador. Posterior a la revisión y análisis realizado en los antecedentes de este trabajo investigativo se ha logrado evidenciar importantes carencias en el abordaje teórico de la muerte dentro de la psicología, a saber:

 

 - Existencia de una tendencia académica investigativa a relacionar y, de este modo encasillar, a la muerte de manera directa con el proceso de duelo además de las personas en la etapa final de la vida.

 

- Existencia de una tendencia para el abordaje psicoterapéutico de la muerte centrado en la confrontación del hecho fático en tercera persona, es decir niega la posibilidad de abordar la propia conciencia de finitud.

 

- Los escasos estudios académicos relacionados con la muerte desde el enfoque fenomenológico existencial en nuestro contexto.

 

Esta inconsistencia entre entender la muerte como un evento propio de la condición de vida, asumiendo la muerte de la otra persona, y afrontar la idea de la propia muerte, resulta ser chocante para el ser humano, la resignificación de la muerte abre a la posibilidad de una mirada favorable para manejar este dilema existencial, entendiendo que “la muerte hace parte de la vida y aceptar vivir hacia este final devuelve en cierto sentido la propia vida“. (Lara & Osorio, 2014).

Martin Heidegger (1927) en su obra “Ser y tiempo”, hace referencia a lo que él denomina como “Dasein”, entendiendo al ser humano, como un ser que es arrojado en el mundo, siendo él quien deberá lidiar a esta realidad en su propio devenir existencial, angustiado constantemente por la nada y por la conciencia de su propia finitud. Es importante en el desarrollo existencial de cada ser humano aceptar y entender la inminencia de su propia muerte, el “Dasein” es la certeza que tiene el ser de esta posibilidad, la seguridad de que en el futuro es una posibilidad auténtica, esta certeza consciente de la propia finitud lleva a la ser a una incesable búsqueda por evitar la mortalidad de su propia existencia llevando en ocasiones a la persona a un estado que Heidegger (1927) denomina como “existencia inauténtica”, entendiendo a esta como una existencia en la cual el ser humano se niega a aceptar que es ese ser para la muerte, generando en el angustia y miedo por este suceso final.

 

Enfoque existencial de la psicología

La fenomenología existencial se caracteriza por la comprensión única y característica de la existencia de cada ser humano, no existe un común denominador o un solo mundo, al contrario existen diversos mundos influenciados por cada situación propias del desarrollo existencial, por esta razón es de gran relevancia la fenomenología existencial, porque permite el entendimiento y generación de diversas realidades y verdades, validando a todas estas, encontrando perspectivas que permitan la comprensión de todas ellas. Existe la tendencia de llamar a la fenomenología existencial como fenomenología hermenéutica, dado que la hermenéutica busca la interpretación de los “fenómenos”, naturalmente la propia interpretación consiente de la existencia es permeada por la conciencia, generando de este modo una interpretación fenomenológica hermenéutica, entendiendo la experiencia como auténtica a cada ser humano, que es vivenciada solo por el existente, de este modo esta existencia puede ser interpretada y entendida desde una perspectiva externa mediante la fenomenología existencial (Flores, 2018).

El enfoque fenomenológico existencial pretende entender, abordar y estudiar al ser humano de una forma integral en su propio devenir. Ciertos enfoques psicológicos como el cognitivo conductual, social y psicoanalista, plantean un entendimiento que por decirlo de algún modo busca mucha objetividad en el reflejo conductual como tal, como por ejemplo medir rasgos de personalidad mediante el uso de un instrumento en concreto, otros enfoques plantean un entendimiento más subjetivo y profundo de la psique humana. Los aspectos mencionados, objetivos y subjetivos son muy importantes, pero no son aspectos que por sí solos determinan el desarrollo de la persona, estos aspectos estarán influenciados por la experiencia misma del ser, “la experiencia de ese alguien que precisamente está creando dichas características de personalidad, respuestas psicofisiológicas, conductuales o emocionales, enfatizando en aquello que la persona busca o pretende lograr para sí mismo” (Castro, 2000). Esta contra ponencia existente en los diferentes enfoques es llamada así por Rollo May (2001) como “zona cancerosa” que, para él, este es el punto en el cual la psicología pierde sentido porque pretende estudiar la conducta objetivamente y la subjetividad cargada detrás de ella por separado consecuentemente también generaría resultados muy inclinados hacia un lado u otro. El devenir subjetivo y los entendimientos objetivos se encuentran en un punto de convergencia, este punto de encuentro es la experiencia del ser (Castro, 2000).

El ser humano posee la capacidad de discernir y entender la realidad del mundo a su manera, en base a sus creencias y su propia experiencia, esta capacidad es un don que distingue al ser humano de cualquier especie, sin embargo, también tiene un alto precio, la conciencia y entendimiento de saber que crecemos, envejecemos, prosperamos y consecuentemente también moriremos. Esta conciencia de finitud del ser hace que nos relacionemos con la idea de muerte desde el inicio mismo de la vida, esta angustia generada ante la muerte puede desencadenar en psicopatología y en casos más extremos generar terror a la muerte en aquellas personas que no logran lidiar de manera adecuada ante esta posibilidad inevitable de la existencia. (Yalom, 2008).

El ser humano es su propio devenir y es quien se hace a sí mismo, este enfoque teórico plantea la importancia de encarar y lidiar con conflictos básicos propios e inherentes a la existencia, uno de estos conflictos básicos es la muerte, la capacidad consiente de entender que somos seres finitos y el final es inevitable, genera angustia y en casos más extremos terror, por esta razón para el enfoque fenomenológico existencial es de gran importancia el abordaje de estos conflictos básicos de la existencia buscando de este modo el desarrollo integral del ser en el mundo, mundo que no es propio de una realidad ajena y externa sino más bien es parte del propio devenir de la persona.

 

La muerte en la palestra de análisis a nivel gubernamental e investigativo

Al investigar sobre los protocolos oficiales ecuatorianos de intervención psicológica respecto a la muerte se logró identificar la “Guía de cuidados paliativos para el ciudadano” publicada en el año 2014 por el Ministerio de Salud Pública del Ecuador, en donde de manera literal hace referencia a la importancia de los cuidados psicológicos y espirituales para personas en la etapa final de la vida: “Para que las personas vivan en las mejores condiciones posibles, aliviando las necesidades físicas, psicológicas, sociales, espirituales; tanto del paciente como de su familia” (M.S.P, 2014), sin embargo al ahondar en la revisión de esta guía es evidente el enfoque médico que tiene, de modo que su objetivo es aliviar las necesidades y dolencias físicas como “el dolor, náuseas, vómito, estreñimiento, falta de aire, cuidado de la boca, cuidado de la piel” (M.S.P, 2014).

Al revisar las publicaciones de repositorios de cuatro importantes universidades de nuestro país, que tienen formación en psicología clínica a nivel de pregrado (Universidad de las Américas, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Universidad San Francisco de Quito y Universidad Central del Ecuador), utilizando como parámetro de búsqueda las palabras clave “muerte y psicología” se encontraron un total de treinta y dos investigaciones, de las cuales el cincuenta y cuatro por ciento de los resultados están relacionados con el duelo, el veinte y cuatro por ciento de estos estudios hacen referencia a los cuidados paliativos en personas en la etapa final de la vida, el catorce por ciento son estudios que analizan la muerte desde perspectivas o enfoques determinados como por ejemplo: la psicología social, o la influencia de la religión en la aceptación y entendimiento de la muerte, y tan solo un ocho por ciento investiga a la muerte desde una perspectiva fenomenológica existencial, esto nos permite evidenciar como la muerte dentro del contexto académico e investigativo en nuestro país se enfoca en una gran mayoría al tema del duelo y los cuidados paliativos de personas en la etapa final de la vida, manteniendo la visión antes mencionada de tratar el tema de la muerte en tercera persona, respecto a “cómo vivo yo la muerte de otro”, obviando de esa manera el abordaje de la propia muerte, “cómo vivo yo la idea de mi propia muerte”, que es como lo plantea la visión existencial de la psicología.

Para la visión del autor, considerar una resignificación de la muerte fundamentada en la psicología fenomenológica existencial conlleva a un nuevo entendimiento del hecho fáctico, dicho entendimiento abre la posibilidad de generar recursos y herramientas para el abordaje psicológico en general, no solo en el tema de cuidados paliativos y procesos de duelo, sino que amplía la visión teniendo en cuenta que el desequilibrio o afectación emocional de una persona puede estar provocado por la angustia de muerte que cada ser humano construye, afronta o evade.

Al recurrir al repositorio digital de la Universidad Central del Ecuador, se encontraron diez estudios que coinciden con los criterios de inclusión de esta investigación, sobre todo aquellos criterios que hacen referencia al estudio de la muerte desde una postura psicológica específica. Dentro de estos diez estudios mencionados ocho realizan un análisis e investigación de la muerte como un hecho limitante de la existencia, más concretamente haciendo referencia a cuidados paliativos en personas en la etapa final de la vida, estas investigaciones tienen un enfoque cognitivo conductual. Los dos estudios restantes encontrados también analizan a la muerte como un hecho propio del final de la vida desde otros enfoques, investigaciones realizadas con pacientes en cuidados paliativos teniendo una de estas investigaciones un enfoque psicosocial y la última con un paradigma humanista existencial.

Se revisó la Revista de la Asociación latinoamericana de análisis, modificación del comportamiento y Terapia Cognitivo conductual, ALAMOC. Esta asociación está conformada por 18 países incluido Ecuador, su revista tiene 5 ediciones en donde publican investigaciones, revisiones y artículos de naturaleza teórica, todos estos con una fundamentación teórica basada en la psicología cognitiva conductual. De un total de veinte artículos publicados desde el año 2018, se puede evidenciar que tan solo un artículo se relaciona con la muerte, más concretamente hace referencia al suicidio en relación con la desregulación emocional, publicado en el año 2020, el resto de los artículos se refieren a psicopatología, y procesos desadaptativos. Esta revisión permite afirmar que la muerte dentro de esta postura teórica no tiene mayor incidencia en el desarrollo del ser humano o no es un tema que se considere relevante en el ejercicio profesional o como tema divulgativo en espacios científicos.

Al realizar una búsqueda dentro del repositorio de la Pontifica Universidad Católica del Ecuador con las palabras claves de este estudio, “muerte y psicología”, se encontraron once estudios, en los cuales se logra evidenciar que el cincuenta y cuatro por ciento son dirigidos hacia el proceso de duelo en cuidados paliativos, un treinta y tres por ciento estudia a la muerte desde el psicoanálisis, concretamente como “pulsión de muerte”, el resto de estudios refieren a cuidados paliativos en personas en la etapa final de la vida. Se consideró las investigaciones de esta universidad dado que su Facultad de Ciencias Psicológicas tiene un notable enfoque psicoanalítico.

Manteniendo la línea de la investigación, se revisó también las publicaciones de la revista “Aperturas psicoanalíticas”, por su tiempo de vigencia y cantidad de publicaciones. Esta revista cuenta con sesenta y cinco ediciones publicadas hasta el momento, ediciones que suman cerca de cuatrocientos artículos en total. Dentro de todos estos artículos se realizó una búsqueda con los términos clave del presente estudio, encontrando tan solo siete artículos que se refieren a la muerte desde este enfoque, de los estudios mencionados seis están relacionados con el proceso de duelo mientras que uno hace referencia a cuidados paliativos. Esta búsqueda y análisis realizado dentro de la revista psicoanalítica permite evidenciar que para este enfoque la muerte no representa un factor o suceso realmente influyente en el desarrollo del ser humano, existiendo una carencia investigativa de la muerte desde el enfoque psicoanalítico, relacionando además a la muerte netamente con el proceso de duelo o la etapa final de la vida, lo mismo que se evidenció con la corriente cognitivo – conductual revisada más arriba en este estudio.

Todas las actitudes que el ser humano puede experimentar en relación con la muerte son adquiridas social y culturalmente, esta forma de relacionarse con la muerte puede variar dependiendo de los factores anteriormente mencionados, es así como para algunas personas la muerte puede representar un hecho natural propio a la vida e inevitable, mientras que para otras personas puede representar un enemigo que genera temor. La cultura da forma a las vivencias y experiencias y consecuentemente todas las tradiciones que rodean a la muerte (Hernández, 2006, pág. 6).

En un contexto más cercano, podemos referirnos por ejemplo a la “Diablada de Píllaro”, esta tradición y festividad realizada en la provincia de Tungurahua cuenta con diversos simbolismos y significantes que permiten a las personas de algún modo acercarse y jugar con el significado de la muerte. “la presencia de elementos significantes … como sonidos musicales, lugares, calendario, vestuario, hace que se asocie un pasado que creemos o imaginamos, que han perdurado en el presente, en el contexto de significados diferentes” (Angélica Tirado, 2017). Dentro de esta festividad la música se caracteriza por ser alegre, existe algarabía y danza, pese a la presencia de simbolismos que culturalmente son relacionados con la muerte. El “diablo” en este contexto no representa a un ente maligno propio de una cultura occidental, por ejemplo, al contrario, la presencia de este personaje es de gran importancia dentro de la cultura indígena, haciendo relación con el “diablo Huma”, un personaje representativo dentro de una de las festividades más importantes como es el “Inti Raymi”, estas creencias y costumbres adquieren significados diferentes basándose en su bagaje cultural. “En este contexto se va edificando un imaginario del diablo en américa latina, donde el indígena es encarnado como el mismo demonio, que está en oposición a los colonizadores” (Neto, 1994).

El día de los difuntos es muy importante para diversas culturas, concretamente en esta ocasión nos referimos a la cultura indígena proveniente de la ciudad de Otavalo. Esta celebración probablemente es la que más relación guarda con la muerte, dado que estas personas comparten con sus difuntos de tal modo como si ellos estuvieran aún presentes, realizando actividades como comer, o cantar cerca al lugar en donde reposan los restos del difunto, incluso se realizan juegos, como el “Piruruy”, un juego bastante relacionado con esta celebración, es así como las personas procuran demostrar a sus muertos que aún existen lazos que los mantienen unidos, pese a una presencia física ausente, existe comida en platos tradicionales y oradores recitando en honor a las almas de los difuntos. La muerte en esta cultura tiene una representación social importante y se la entiende de una forma muy particular, con la certeza de la vida después de la muerte, es así como año tras año visitan a sus muertos y comparten momentos como si aún estuvieran presentes, permitiendo inferir entonces que la muerte no es un ente aniquilador, al menos desde la perspectiva de esta cultura. En la actualidad hay indígenas otavalos que conservan la tradición de enterrar a sus muertos con objetos preciados, herramientas e incluso dinero, que podría ser útil en el otro mundo. (Herrera, 2012).

Es importante referirnos a un ámbito académico e investigativo mucho más cercano, es así como recurrimos al repositorio de la Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador, caracterizada por mantener un enfoque psicosocial en su Facultad de Psicología. Al realizar una búsqueda dentro de este repositorio con las palabras clave “muerte y psicología” encontramos nueve estudios, de estos tres hacen referencia al duelo, dos investigan a la muerte con relación a personas en la etapa final de la vida y cuatro estudios refieren un enfoque social de la psicología en torno a la muerte. Podemos afirmar entonces que desde el ámbito académico e investigativo de este enfoque psicológico también existe una tendencia a enlazar directamente a la muerte con el duelo o personas en la etapa final de la vida.

Se recurrió a la Revista de Investigación en Psicología Social (RIPS), misma que cuenta con la publicación de un total de cuarenta y un artículos de investigación, dentro de estos trabajos investigativos tan solo cuatro están relacionados con la muerte, tres de estos trabajos investigativos están relacionados con los cuidados paliativos, mientras que uno restante guarda relación con el suicidio. Este análisis nos permite evidenciar lo que anteriormente habíamos detallado con otro de tipo de revistas de las diferentes posturas; existe la tendencia de relacionar directamente a la muerte con los cuidados paliativos o el suicidio.

Posterior a la revisión de autores enmarcados en la psicología social se puede afirmar que esta corriente entiende a la muerte como un hecho cultural e institucional que socialmente puede tener diversos significados dependiendo de los lineamientos y creencias de un determinado grupo social. Los seres humanos tienen conciencia de su finitud física y por esta razón generan mecanismos para disminuir la ansiedad que esta conciencia de finitud del ser genera, mecanismos como: la creencia en la vida después de la muerte que otorgan ciertas religiones o, rituales llenos de simbolismos y significantes que permiten acercarse y jugar con la muerte.

 

La muerte en la psicología existencial

La muerte para la psicología fenomenológica existencial representa un pilar fundamental y altamente influyente en el desarrollo de la persona, importantes representantes de este enfoque como Irvin Yalom, Viktor Frankl, Rollo May, Emy Van Deurzen y Alberto De Castro (este último hace referencia a autores latinoamericanos), coinciden en la importancia y relevancia de este concepto para su desarrollo teórico. La muerte es un hecho limitante de la existencia física, porque lleva a la persona a enfrentarse con un final absoluto e inevitable, además es parte inherente al ciclo vital y el final de este, es una fuente generadora de aflicción, ansiedad y angustia, pero del mismo modo para este enfoque psicológico es un potencial generador de desarrollo. La muerte, aunque pueda ser reconocida como un suceso que lleva a la persona al final de su propia existencia también, este suceso inevitable puede lograr que el ser humano encuentre el camino a su desarrollo y salvación. (Yalom, 2008).

La vida y la muerte no son sucesos aislados, contrarios o independientes, a la inversa de lo mencionado, la vida y la muerte son interdependientes y coexistentes, van en una misma línea de tiempo de forma paralela, “la muerte late continuamente bajo la membrana de la vida y ejerce una enorme influencia en la experiencia y la conducta” (Yalom, 1984), dicho de otro modo la muerte no es un suceso que espera hacerse presente al finalizar la vida, al contrario de esto, está presente en el desarrollo de la vida y produce cambios en el devenir experiencial de la persona, es uno de los cuatro conflictos básicos de la existencia a los cuales Irvin Yalom (1984) hace referencia, por esta razón para la psicología fenomenológica existencial también es una de las más influyentes formas de angustia, misma que consecuentemente en base a la existencia de cada persona puede transformarse en manifestaciones clínicas que logren adquirir incluso tintes psicopatológicos.

Irvin Yalom importante exponente  de la psicología fenomenológica existencial norteamericana, la muerte dentro de su estudio y análisis teórico sin duda guarda una importante relación con la psicopatología, entiendo la presencia latente y altamente influyente que tiene en el desarrollo existencial , “la muerte tiene una experiencia subrepticia y continua en nuestra vida porque constituye una inquietante y oscura presencia en el umbral de nuestra conciencia ” (Yalom, 1984), la muerte es un suceso que está presente en el devenir existencial de cada ser humano porque es una condición propia e inherente a la vida misma, naturalmente adquiere un nivel altamente influyente en la experiencia interna y el devenir del ser en el mundo. Desde este enfoque se entiende que la muerte está acompañando a la vida en todo momento, cada día que vivimos también estamos muriendo, hay células que se desgastan, órganos que pierden funcionamiento, procesos que se enlentecen, cada día que pasa es un día que no volverá más y frente a eso, las personas prefieren aferrarse a la fantasía de que la muerte tardará en llegar y que tienen “toda una vida por delante”, virando el rostro para no mirar a la muerte caminando junto a ellas.

Si bien es cierto el hecho concreto de morir implica necesariamente el final de la vida, la angustia que la muerte genera en las personas es evidenciada en eventos que podrían generar conflictos con la existencia de la persona en el desarrollo y transcurso de su existencia, “determinadas situaciones de la vida evocan casi siempre la ansiedad ante la muerte. Algunos ejemplos son una enfermedad grave, la pérdida de trabajo, tales episodios hace surgir a la luz el temor por la muerte” (Yalom, 2008), estos sucesos que podrían generar dificultades en el desarrollo experiencial de la persona son importantes y son propios del devenir existencial, la muerte es una de las principales fuentes generadoras de angustia y ansiedad, sin embargo lograr alcanzar la conciencia de la propia mortalidad, del ser para la muerte como lo denominaría Martin Heidegger, hace que la persona encuentre el camino a la trascendencia y liberación, llevándola así a experimentar una vida plena, “el dolor y la pérdida pueden servir para despertar y tomar conciencia del propio ser” (Yalom, 2008), de este modo la muerte dentro del enfoque fenomenológico existencial de este autor más que representar un hecho limitante a la existencia es asociado con una fuente generadora de desarrollo del ser en su devenir experiencial.

Para Viktor Frankl la muerte adquiere una significación especial dentro del desarrollo de sus aportes teóricos, mismos que están profundamente relacionados con su propia experiencia de muerte. Frankl en sus inicios profesionales fue asignado a una sala en la cual trataba específicamente con mujeres que habían tenido intentos de suicidio, posteriormente llegó el holocausto y el control absoluto del Nazismo volcando totalmente la vida de este autor a una búsqueda por el sentido de sobrevivencia, incluso tras haber estado en cuatro campos de concentración sobrevivió, sin embargo, los padres y gente cercana a Frankl perdieron la vida. Esta experiencia cercana con la muerte en la cual pocos eran los que sobrevivían, llevó a Frankl a concluir que aquellos que tenían mayor esperanza o una razón para vivir (por ejemplo, el reencuentro con algún ser querido) al parecer tenían más probabilidad de sobrevivir dentro de los campos de concentración. La logoterapia de Viktor Frankl hace referencia a la “voluntad de sentido”, siendo esta el motor para el desarrollo existencial de las personas (Boeree, 1998).

Para Viktor Frankl (2004) el ser humano se encuentra en una constante búsqueda por el sentido de la vida, siendo esta la fuerza primaria de la existencia de las personas, entendiendo a la “voluntad de sentido” como aquella motivación influyente en el desarrollo existencial que busca generar trascendencia para obtener una mayor significación a la propia existencia. Esta voluntad de sentido difiere con los postulados realizados por el psicoanálisis de Freud (1998) que refiere más bien a una voluntad individual en búsqueda del placer. Por la naturaleza de la propia voluntad de sentido el análisis existencial desde la postura de este autor le da una mayor relevancia al futuro, y el sentido que la persona le otorga a este, ante la presencia de una constante necesidad de proporcionar significado y trascendencia a la existencia.

Viktor Frankl (2004) refiere a la “dimensión noológica” como aquella que se encuentra a cargo de las creencias, convicciones y valores que rigen en la búsqueda de sentido de la persona, dicho de otro modo, hace alusión a la espiritualidad de la persona, espiritualidad que no tiene una relación directa con creencias o convicciones religiosas, es decir, alude a los constructos propios de cada ser humano, mismos que constituyen una espiritualidad auténtica, el autor se refiere a esta como una dimensión noológica. La neurosis noológica para este autor refiere a la existencia de un conflicto espiritual, vacío existencial producto de la presión y frustración causada por una crisis existencial, conflictos morales o el sin sentido de la vida. Viktor Frank (2004) trabaja con el concepto de la neurosis noógena, que se contrapone con la visión freudiana de neurosis como consecuencia de la lucha entre impulsos e instintos, la neurosis noógena surge por la lucha moral, la contraposición de principios o incluso la ausencia de estos. Considera que existen estructuras sociales y culturales que dan cierta seguridad y soporte a la persona, como indicando el camino que debe seguir; sin embargo, en el desarrollo de la humanidad se ha visto que paulatinamente estas estructuras sociales se disuelven, se flexibilizan o incluso desaparecen, lo que deja a la persona sin este soporte y le enfrenta a su vida sin sentido, porque el sentido venía desde fuera.

Rollo May,  importante e influyente exponente de la psicología fenomenológica existencial norteamericana, los constructos teóricos desde el marco de este autor aluden a la persona de forma íntegra como parte de su propia existencia, misma existencia que continúa en un constante camino al desarrollo, “el existencialismo significa un tomar como centro a la persona existente; es el énfasis puesto sobre el ser humano tal como surge y deviene” (May, 1963). La psicología existencial dentro del marco de este autor hace hincapié en dos categorías psicológicas, mismas que se encuentran en una dinámica constante e influyen en el devenir personal, estas categorías son la existencia y la ansiedad, sin embargo no estudia a estas categorías de manera individual o aisladas, al contrario pretende el entendimiento holístico de la persona y la dinámica que estas categorías psicológicas pueden generar en ella, es el intento de entender a la persona como la experiencia misma de si y a quien en su devenir se enfrenta a estas experiencias. (May, 1963).

Para Rollo May (1963) existen principios fundamentales dentro de la psicología, este autor realiza una descripción de estos principios: en primera instancia es importante para este enfoque atribuir características propias, cualitativas y distintivas del objeto de estudio, que en este caso alude al ser humano. En segundo lugar es importante tener en cuenta niveles de complejidad en los cuales el ser humano como objeto de estudio se encuentra, para la ciencia convencional a veces lo que requiere una mayor complejidad es explicado con mucha simplicidad, en esta ocasión dentro del marco teórico de este autor sucede a la inversa, “lo más simple puede entenderse y explicarse únicamente recurriendo a mayores niveles de complejidad” (May, 1963), es importante entender que estos niveles de complejidad a los cuales el autor alude, hacen referencia al devenir del ser en el mundo, mismo que constituyen su propia existencia .

La muerte es un conflicto básico de la existencia, conflicto que la persona debe afrontarlo de tal modo que lo adapte a su propia existencia. Estos conflictos pueden adquirir ciertas máscaras, es así como Rollo May (1977) hace referencia a la fobia, estado en el cual la persona experimenta un gran miedo a un objeto del mundo determinado, sin embargo, este miedo que de algún modo se lo atribuye a algo o alguien que hace parte del mundo, tiene detrás de sí un miedo mucho más fundamental, haciendo referencia de este modo a la muerte.

La muerte se entiende como un conflicto presente y latente en el devenir existencial del ser humano, mismo conflicto que usa formas como las fobias por ejemplo, para evitar de este modo la confrontación de la persona con la fuente original de su miedo (May, 1977). La muerte dentro del marco teórico planteado por Rollo May, representa entonces un suceso latente en el devenir del ser en el mundo, mismo suceso que influye en el devenir experiencial de la persona y que si es afrontado de manera adecuada puede llevar a la persona a su liberación, además de encontrar el camino idóneo para hacer real su proyecto vital.

Se realizó un análisis a la revista de la Asociación Latinoamericana de Psicoterapia Existencial, misma que cuenta con 22 ediciones hasta el año 2021. Al buscar estudios y artículos relacionados con la muerte, se logró evidenciar que en nueve de las veinte y dos ediciones existen estudios de este tipo, a diferencia de revistas con enfoques distintos anteriormente revisadas en este caso, no existe la tendencia a relacionar a la muerte con la etapa final de la vida, los cuidados paliativos o el duelo, al contrario se entiende a la muerte como un suceso altamente influyente en el desarrollo existencial, como también en el proceso de intervención psicológica.

La muerte desde el enfoque de la psicología fenomenológica existencial puede entenderse en base al autor o posicionamiento teórico que se adopte dentro de este enfoque, sin embargo entre los autores revisados existen puntos en común entendiendo a la muerte como un ente generador de desarrollo y no un limitante de la existencia o simplemente un suceso sin mayor influencia en el desarrollo existencial de los seres humanos, diferenciándose así de otros enfoques de la psicología revisados anteriormente. Manteniendo esta visión, cada autor concede mayor relevancia a uno u otro aspecto relacionado con la muerte; es así como Viktor Frankl demuestra un lado mucho más espiritual, atribuido a su experiencia propia ante la muerte, resaltando la importancia que tienen los valores y principios de la persona como generadores de ansiedad; por otro lado Irvin Yalom pretende sistematizar teóricamente los postulados existenciales de la filosofía con la psicología y la psicoterapia, planteando dilemas básicos a tratar entre los que se encuentra la muerte y entendiendo a la angustia como la reacción emocional propia de la persona que afronta alguno de estos dilemas y que en lugar de ser un síntoma a eliminar, es un aspecto a aprovechar para crear y crecer. La muerte lleva a la persona al entendimiento de ella en su propio devenir existencial logrando de este modo encontrar sentido a su existencia. La muerte desde la psicología fenomenológica existencial representa un conflicto primordial, básico y profundo a estudiar, dado que es propia de la existencia o camino al desarrollo como lo denominaría Elisabeth Kübler (1984), porque entender y aceptar la finitud de la existencia hace que esta sea mucho más valiosa.

Angustia de muerte

Para Rollo May (1977), la muerte es un suceso que necesariamente tiene que ser afrontado, la propia conciencia de finitud se encuentra en una latente influencia en la experiencia del ser humano, cuando el sujeto decide ignorar, disuadirla o negarla, transforma a esta ansiedad, en una ansiedad neurótica o destructiva generando en la persona un estado de estancamiento en su desarrollo existencial, propio de la negación de su condición de ser, ser finito, o ser para la muerte como denominaría Heidegger (1927). La neurosis, o ansiedad destructiva, es entonces el encogimiento del propio mundo y la negación de aquella posibilidad que es absoluta e indisoluble, generando sintomatología propia de eventos psicopatológicos. Cuando esta ansiedad es afrontada adecuadamente genera en el ser humano conciencia de su propio estado experiencial, trayendo, además, crecimiento y evolución en el devenir experiencial del ser humano (May, 2001). Para Viktor Frankl (2004), el ser humano se encuentra en una constante búsqueda por el sentido de su existencia, que motive al desarrollo existencial y la búsqueda imperiosa de crecimiento dentro de su propia existencia. Cuando el ser humano experimenta el vacío de no encontrar sentido a su existencia da lugar a la presencia de una neurosis noógena, como este autor la denomina. La sintomatología propia de la neurosis noógena puede transformarse en síntomas psicopatológicos, “en algunos casos esta frustración existencial se asocia con sintomatología depresiva, sin embargo, no la legitima con un trastorno clínico, porque su naturaleza no es psicopatológica si no existencial” (Alante & Gallego, 2007).

Elisabeth Lukas (2001) se refiere a la depresión noógena como un estado de desesperanza y frustración existencial, llevando a la persona a una existencia tortuosa porque no vive como su más auténtico ser desea, haciendo alusión de esta forma a la desorientación experiencial que lleva a la persona a un estado de estancamiento y frustración. Según Joaquín Adelante (2007) cerca del veinte por ciento de la depresión que es tratada de forma clínica, no tiene un origen propio de la psicopatología, al contrario, hacen referencia a un origen noógeno, propio de ese estado de no sentido de la existencia. Viktor Frankl (2004) asegura que la neurosis noógena aumenta, generando de este modo más casos de psicopatología noógena sobre todo en aquellas sociedades más desarrolladas en las cuales se supone que la vida es mucho más sencilla, en aspectos económicos y sociales, fenómeno que se puede evidenciar dado que las personas son absorbidas por el sistema socioeconómico desde edades tempranas, impidiendo experimentar con autenticidad su propio ser.

Para Irvin Yalom (1984), la muerte representa también un importante valor patogénico, sin la adquisición saludable del concepto de muerte, misma tarea que se realiza en la infancia y primeras etapas del desarrollo, es probable que la persona desarrolle trastornos neuróticos, con sintomatología propia de la psicopatología. El desarrollo de estos rasgos neuróticos estará asociado a diversos factores que influencian al ser humano en su desarrollo existencial, por ejemplo: en la infancia las personas necesitan enfrentarse a la muerte y sucesos relacionados con la muerte a medida que va adquiriendo las herramientas necesarias para ello, si esta persona se enfrenta a la muerte demasiado pronto sin las herramientas de defensa necesarias probablemente se desequilibrará desembocando en trastornos psicopatológicos. En la infancia, las personas constantemente se enfrentan a sucesos relacionados con la muerte, sucesos detallados anteriormente en este documento, como juegos y simbologías, también ven la muerte de animales e insectos pasando por alto y evitando hablar de ello con otras personas, sin embargo, un suceso como la muerte de un ser bastante cercano podría generar traumas y estancamiento en el desarrollo.

El ser humano se encuentra constantemente influenciado por la conciencia recordatoria que su propia existencia puede llegar al final, dejar de ser, siendo esta angustia la generadora de formas y conductas que son evidenciadas en el devenir existencial de cada persona. Para Irvin Yalom (1984) hay dos formas de existir, un estado de cuidado del ser y otro en su contraposición, un estado de descuido del ser. El cuidado del ser hace referencia a aquella existencia auténtica, sin darle mayor importancia a las banalidades del mundo de las cosas, sino más bien valorar la existencia de estas cosas, el conocimiento y conciencia de la existencia propia, la finitud de esta, y el mundo en el que el ser humano existe, la angustia por la muerte tiene mucha influencia e importancia para que el existente llegue a este estado de cuidado del ser. Por otro lado, hay un estado de descuido del ser, en donde la persona se preocupa en gran medida por el mundo de las cosas, los placeres y diversiones que estas cosas generan, ocasionando que la persona se desenvuelva en una existencia inauténtica, centrando su atención hacia afuera y sin hacerse las preguntas necesarias para tomar verdadera conciencia de su existencia, de su libertad y responsabilidad con lo que le sucede.

De acuerdo a la revisión de diversos autores enmarcados dentro del enfoque de la psicología fenomenológica existencial podemos afirmar que si bien es cierto la muerte es uno de los principales pilares que generan evolución y desarrollo en la existencia del ser, también en su contraparte puede representar una fuerza de estancamiento en el desarrollo y aislamiento existencial, desembocando de este modo en sintomatología propia de la psicopatología, es importante afirmar que este tipo de trastornos y rasgos psicopatológicos generados por el estancamiento ante la angustia de muerte no tienen un origen concretamente psicopatológico, sino más bien existencial, relacionado directamente con uno de los conflictos existenciales más influyentes en la experiencia, la propia conciencia de finitud.

 

Resignificación de la muerte

Es importante entender a que nos referimos con “resignificar” a la muerte, en psicología el término resignificar se asocia con el hecho de dar un nuevo significado o sentido a un síntoma, conducta o situación (Cazau, 2000). En el contexto de esta investigación, se quiere resaltar el nuevo significado que se le puede dar a la muerte dentro de la psicología si se la mira desde el enfoque existencial. Para aquello la revisión realizada desde distintos enfoques tradicionales de la psicología y enfatizando en la psicología fenomenológica existencial ha permitido exponer un panorama amplio en relación con el concepto de muerte. En este apartado nos centraremos en profundizar sobre la visión de la psicología existencial respecto a la muerte y cómo esta visión permite llegar a un nuevo significado de este concepto.

La piscología existencial trabaja la resignación de la muerte desde su enfoque, buscando de este modo la trascendencia generando en la persona el actuar, de modo que encuentre el camino al desarrollo existencial, evitando el estancamiento en el devenir del existente. La propia experiencia pretende generar un estado intuitivo en el cual la muerte del cuerpo no representa el final absoluto de la existencia, al contrario, genera sentido a la vida, provocando que el ser existente actúe dentro de su propio devenir, encontrando de este modo una temporal inmortalidad, esta intuición se convierte en certeza, misma que se transforma en experiencia, orientado de este modo al existente en su desarrollo (Piccininni, 2018).

Para el enfoque existencial, resulta complejo afirmar o clasificar a estados de “salud” o “enfermedad”, no sucede lo mismo con otros enfoques de la psicología que realizan incluso psicodiagnósticos patológicos en base a la sintomatología de la persona, como ha sido revisado anteriormente en este estudio. Sin embargo, por la propia condición con la cual entiende al ser humano el enfoque fenomenológico existencial, lo que si considera son situaciones que generan malestar o bienestar a la persona, además, como se vio en el apartado 16.1. La angustia de muerte y la psicopatología, existe la clasificación de las formas básicas de existencia con el descuido y el cuidado del ser. Ninguna tiene una calificación de adecuada o inadecuada; más bien de esperable o no en función de la idea de existencia plena, propia de una vida auténtica encaminada principalmente por la voluntad del ser humano, evitando estancamientos en el desarrollo existencial es un estado de salud favorable, aceptando e incluyendo a nuestra existencia la conciencia de finitud, transformándonos de este en modo en un “ser para la muerte” como diría Martin Heidegger (1927). Desde esta perspectiva el acompañamiento que puede recibir el ser existente como una competencia de la intervención psicológica, busca el crecimiento de la persona en base a su propia experiencia, y haciendo uso de las herramientas que adquiere en su devenir, enfocándolas en el aquí y ahora. Se enfoca en acompañar el conocer y reconocer sus propios dilemas y vicisitudes, para entonces poder darles un sentido para sí mismo. Por eso el diagnóstico no es relevante, porque el síntoma como la ansiedad, por ejemplo, puede incluso exacerbarse dentro de un proceso de acompañamiento psicológico existencial, pues el objetivo no es disminuir o desaparecer el síntoma; el objetivo es acompañar a la persona a que mire su existencia, a que analice su existencia y tome decisiones al respecto, dentro de los dilemas existenciales, la libertad y responsabilidad generan mucha ansiedad, el hecho de tomar decisiones respecto a su existencia, generará ansiedad en la persona, sin embargo, será una ansiedad movilizadora, no paralizante ni patológica.

La existencia del ser humano está llena de un sin número de posibilidades, dentro de estas las absolutas certezas son escasas. La muerte representa una certeza absoluta, para todo ser humano, es un suceso que no podemos evitar ni negar, ubicándonos en una posición de entrega absoluta ante ella. El hecho de ser mortales nos diferencia de los animales y plantas que mueren, porque citando a Fernando Savater (2008), los seres humanos somos mortales porque somos los únicos seres vivos que tenemos conciencia de nuestra muerte. Además, que nuestra muerte tiene algunas características que complican un poco su aceptación, como el hecho de ser intransferible, impostergable e irreversible.

En su desarrollo evolutivo, el ser humano se enfrenta a sucesos que están relacionados con la muerte, unos la representan de manera más explícita que otros, pero la muerte siempre está presente, por ejemplo: la muerte de un ser cercano o el diagnóstico de una enfermedad catastrófica, el vivir una situación límite, como las denomina Yalom (2008), por ejemplo estar dentro de un automóvil que tiene un accidente donde fallecen algunas personas pero tú sobrevives, vivir una catástrofe natural y sobrevivir, ser asaltado por maleantes armados que apuntaron a tu cabeza mientras te robaban, etc. Sin embargo, para la visión existencial también se toman en cuenta otros aspectos que están en relación con el tema de la muerte, pero que su manifestación no es tan explícita, como por ejemplo el preocuparse por la edad, por ocultar las canas y las arrugas, por mostrarse más joven de lo que se es; las preocupaciones por las enfermedades, el miedo a los hospitales, el miedo a envejecer, etc. Todos estos sucesos, explícitos y no tan explícitos, hacen que recordemos nuestra propia condición de mortalidad, la muerte quizás es la única certeza que tenemos en nuestra existencia.

El factor común de la respuesta a estas vivencias es la angustia, las formas con las cuales la persona confronte a esta angustia dependerán de la propia existencia y de los recursos cognitivos y emocionales que tenga para hacerle frente. Aquí inicia el proceso de resignificación de la muerte, por eso en todo el transcurso de la revisión documental de esta investigación se insistió en la asunción de la muerte en primera persona, que es lo que plantea la visión existencial de la psicología, entender la muerte en tercera persona es una forma de evadir la angustia que genera saber que puedo morir hoy y que no tengo ningún control sobre eso.

La muerte resulta ser un suceso altamente influyente en la experiencia de los seres humanos, de acuerdo con la revisión de distintos autores desde el enfoque fenomenológico existencial de la Psicología, autores como, por ejemplo: Irvin Yalom, Victor Frankl, Rollo May o Alberto De Castro, este último es un exponente latinoamericano, haciendo referencia a un contexto más cercano. Estos autores existenciales coinciden en que la muerte representa un suceso que no necesariamente debe ser relacionado con la etapa final del ciclo vital, propio de las personas ancianas, o tal vez la muerte relacionada directamente con los cuidados paliativos o enfermedades catastróficas, lo que se diferencia completamente, como hemos evidenciado en la revisión documental, sobre todo en nuestro contexto social, cultural y académico, donde existe la tendencia a asociar directamente el hecho fático de la muerte con estas características o situaciones.

Asumir la muerte en primera persona, es decir, asumir que yo soy mortal porque voy a morir en cualquier momento, puede generar diferentes mecanismos de respuesta en la persona (Yalom, 1984), la ansiedad que genera puede movilizar a la persona y volverla “trabajomaníaco”, es decir, volcarse tanto al trabajo para estar inmerso en su totalidad en él y no tener tiempo de pensar o de angustiarse con la muerte, incluso algunas personas logran combinar su trabajo con el tema específico de la muerte y se convierten en paramédicos, doctores, médicos forenses, etc. También la ansiedad de saber que la muerte “está ahí”, que es una amenaza intangible, inobservable, que está junto a tu existencia con la intención permanente de llevársela puede ser tan alta, que la persona transforma esta imagen intangible de la muerte en algo más concreto y se generan las fobias, el miedo a la obscuridad, el miedo a las ratas, el miedo a enfermar, el miedo a espacios públicos, etc. Es más fácil escapar de algo tangible como la rata antes que escapar de la muerte.

Pero también existe la posibilidad de entender la muerte de otra manera, de afrontar y dar sentido a la angustia que siente la persona; en eso centra la psicología existencial y su intervención, sabiendo que la muerte puede representar un motor de impulso y desarrollo, y permite a la persona replantear su perspectiva, dejar de mirar y actuar en función de la muerte regresando a ver a la vida, a su vida; entender la finitud de sus días, ya no lo piensa como una pérdida, sino como un privilegio, transformando a cada uno de estos días en días valiosos, únicos, encaminados al crecimiento y trascendencia, ya no buscando de algún modo la inmortalidad en actos apremiantes, llenos de angustia que no permite disfrutarlos, misma inmortalidad que por esta razón es momentánea que jamás podrá burlar la angustia que la propia finitud genera.

Se entiende así que el proceso de resignificación de la muerte desde la visión existencial es un proceso netamente psicológico, proceso que en la mayoría de las ocasiones necesitará de acompañamiento, mismo que pretende la aceptación de la muerte como parte del devenir existencial. Todos necesitan pasar por este proceso para experimentar una existencia auténtica y valiosa, guiada por la propia voluntad, evitando el estancamiento que puede generar la angustia y el miedo, comprendiendo también que en todos los casos será diferente, cada existencia es auténtica, algunas personas necesitarán procesos que conlleven más tiempo, mientras que otras no, sin embargo la finitud de la existencia es apremiante en influyente en todos los casos, no podemos evitar la muerte, quizá podemos negarla, sin embargo esta negación generada por el miedo ocasionaría que nuestra existencia sea una existencia pobre, encaminada netamente a negar aquello que es imposible de sobrepasar. Todas las flores mueren, sin embargo, muchas de ellas florecen antes de morir, quizá este florecimiento no evita la muerte al final del camino, pero sin duda hace de este florecimiento un suceso muy importante dentro de su existencia, reluciendo de algún modo su deseo de inmortalidad, mismo que genera autenticidad dentro de su existencia. Aceptar la muerte, transforma a la existencia del ser humano en una verdadera existencia, ¿qué sentido tendría esta, si fuera infinita?, la finitud de nuestros días nos transforma en seres reales y auténticos en busca del crecimiento y desarrollo existencial, la muerte entonces se transforma en el inicio de nuestra pasajera inmortalidad, en cierto modo hay que morir para vivir, he ahí la resignificación del concepto de muerte.

Conclusiones

a)     Se evidencia la tendencia en el Ecuador a nivel académico e investigativo a relacionar directamente la muerte con la etapa final de la vida, los cuidados paliativos y el duelo, negando la tendencia al estudio de la experiencia de la muerte en primera persona como un suceso altamente influyente del desarrollo.

b)    Para el enfoque fenomenológico existencial de la psicología la muerte representa un suceso altamente importante e influyente en el desarrollo y devenir existencial de todos los seres humanos, pese a representar el final físico de la existencia, también representa un suceso potenciador de crecimiento y desarrollo tanto psicológico como existencial. La muerte no es un hecho que termina con la vida, la muerte acompaña la vida y está con la persona como única certeza desde que nace, acompañándola a diario.

c)     Los lineamientos teóricos de la psicología fenomenológica existencial otorgan un significado distinto a la muerte, permitiendo de este modo un abordaje y acompañamiento psicológico en el cual la muerte no es asociada directamente con la vejez o senectud, al contrario, representa el ímpetu por apreciar y valorar cada día de la propia existencia, transformando a esta en una existencia auténtica y verdadera, no centrada en el mundo de las cosas, más bien apreciando la existencia de estas; favoreciendo la revisión de los aspectos triviales de la vida a los que se les dedica tiempo y energía, orientado de mejor manera la forma de relacionarse con las otras personas, para tener comunicaciones más trascendentes y profundas con los demás y con uno mismo.

d)    El enfoque fenomenológico existencial de la psicología posee una fundamentación teórica e investigativa que permite evidenciar la relación directa que tiene la angustia y el miedo por la muerte con estados de aislamiento existencial y estancamiento en el desarrollo, generando de este modo una existencia inauténtica, que, desde otros enfoques de la psicología puede ser entendida como un trastorno psicopatológico o como un síntoma a eliminar; pero que desde el enfoque existencial es un paso para llegar a mirar y evaluar su propia existencia y darle un sentido personal a la misma.

e)     Para finalizar, la resignificación de la muerte es un proceso psicológico, mismo que es distinto en cada ser humano, en algunos casos puede suceder de forma natural mientras que en otros necesitará acompañamiento, para finalmente entender y aceptar a la muerte a esta única y momentánea existencia, generando de este modo transformaciones que provocan una vida auténtica, guiada por la propia voluntad y deseo de crecimiento.

 

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Curriculum:

Trabajo voluntario en cuidados paliativos en la Asociación de niños con cáncer. Docente e intervención psicológica en la ciudad de Recidencia.

 

Correo de contacto:

santiagogru2@gmail.com

 

Fecha de presentación: 20/12/2023

Fecha de aceptación: 27/2/2024

 



 

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